Emociones a través del arte
El proyecto de investigación que une arte, tecnología y salud
¿Qué sentimos al observar una obra de arte? ¿Qué emociones despiertan el color, la composición o la mirada de un retrato? Aunque la experiencia del arte es profundamente subjetiva, nuestras reacciones pueden medirse y analizarse.

Emociones a través del arte
Un proyecto pionero donde se aúnan el arte, la tecnología y la medicina

Desde una perspectiva histórica, el arte siempre ha sido considerado un vehículo para la introspección, capaz de evocar emociones profundas y promover la reflexión, pero ¿puede llegar a ser una herramienta terapéutica que mejore nuestra calidad de vida?
Con Emociones a través del arte, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, la Universidad Rey Juan Carlos y Quirónsalud hemos querido aportar un análisis objetivo y cuantitativo de las emociones generadas por la contemplación de obras de arte.
Mediante técnicas de análisis biométrico, neuromarketing y comportamiento, y con la ayuda de la inteligencia artificial, se han identificado las emociones predominantes en 125 obras de las colecciones Thyssen-Bornemisza, descubriendo de este modo el poder transformador del arte y sus vínculos con nuestro bienestar emocional.
Metodología
Descubre cómo se ha llevado a cabo este proyecto
Participantes
- El experimento se llevó a cabo durante 8 semanas en un entorno de laboratorio controlado.
- La muestra estuvo compuesta por 147 personas: un 67 % de mujeres, un 31 % de hombres y un 2 % de participantes que se identificaron en otras categorías de género.
- Sus edades abarcaron desde los 18 hasta más de 65 años.
- En términos educativos, el 60 % poseía títulos de máster o doctorado, mientras que el 28 % tenía un título universitario.
- Las ocupaciones fueron 66 % empleados, 15 % autónomos y 8 % desempleados.


Obras seleccionadas
A los participantes se les presentaron 125 pinturas pertenecientes a las colecciones del museo, seleccionadas estratégicamente mediante un proceso aleatorio controlado que representó una amplia variedad de estilos y épocas artísticas.
Estas obras fueron organizadas en cinco flujos distintos, cada uno compuesto por 25 pinturas. La asignación de las pinturas a cada flujo se realizó al azar, y cada participante fue expuesto a un flujo de 25 obras, también presentado en un orden aleatorio.
Herramientas biométricas utilizadas

Respuesta Galvánica de la Piel
Sirve para registrar la actividad electrodérmica de los participantes. Se trata de una técnica que describe las características eléctricas de la piel y la facilidad con la que una corriente eléctrica fluye a través de ella.
Los cambios detectados en esta actividad reflejaron sus respuestas físico-psicológicas, permitiendo identificar los estados de activación o excitación generados por las obras presentadas.

Reconocimiento facial
Se utiliza esta herramienta con el objetivo de decodificar sus expresiones faciales, permitiendo de este modo identificar estados emocionales específicos con gran precisión.
Este reconocimiento facial permitió analizar no solo las expresiones faciales visibles, sino también los movimientos musculares subyacentes, proporcionando una perspectiva integral de su estado emocional.

Eye Tracking
¿Dónde va la mirada? Esta técnica ha permitido registrar parámetros como el enfoque de la mirada, las trayectorias oculares, la velocidad de los movimientos sacádicos, el tiempo de fijación y la dilatación pupilar en respuesta a las obras del museo.
Las zonas rojas del mapa de atención representan las zonas de mayor interés visual. Los rostros humanos atrajeron más la mirada y generaron mayor conexión emocional.
Y por último, la rueda de Plutchik o "de las emociones"

Además de las mediciones biométricas, los participantes completaron un autoinforme diseñado para clasificar sus emociones percibidas en relación con cada pintura.
Este informe utilizó como marco teórico el modelo circumplejo de las emociones de Plutchik, que organiza las emociones en un espacio circular según su intensidad y polaridad.
Plutchick propone que las emociones básicas, como la alegría, el miedo, la ira y la sorpresa, son universales y están profundamente arraigadas en la biología humana.
Teniendo como base este modelo, los participantes de la muestra pudieron clasificar las emociones que creían haber sentido al observar cada una de las 125 obras pictóricas seleccionadas y su estructura sistemática permitió analizar cómo las emociones básicas, como la alegría y la sorpresa, interactúan para formar estados emocionales más complejos, proporcionando una visión detallada de la experiencia estética de los participantes.
Descubre ahora los resultados
A partir de los datos obtenidos en el estudio, se ha construido una experiencia visual interactiva única donde explorar qué emociones despiertan las obras.
A través de barras de colores se representan las emociones identificadas por los participantes en el estudio. Cada barra contiene una de las siete emociones analizadas: alegría, aversión, desprecio, ira, miedo, sorpresa y tristeza. Puedes filtrar por cada una de ellas y visualizar cuánto de cada emoción hay en las obras del museo.

Y las conclusiones del proyecto
Este estudio pone de relieve las posibilidades prácticas y aplicadas que surgen de la intersección entre la neurociencia y el arte.
La combinación de datos objetivos (mediciones biométricas) y subjetivos (autoinformes) ha permitido validar las emociones identificadas mediante herramientas tecnológicas. De este modo avanzar en la comprensión de las emociones humanas puede ayudar en la creación de aplicaciones prácticas que aprovechen el impacto del arte para mejorar la salud y el bienestar de las personas.

La alegría, la emoción ganadora
De las 7 emociones estudiadas, la alegría, con un 26,64 % es la emoción más sentida por los participantes.
Aplicaciones prácticas que beneficien directamente a la sociedad a través de aquellas obras que tengan una carga emocional positiva, pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de pacientes, médicos, familiares y otro personal de apoyo presente en los hospitales.

Una nueva perspectiva de la colección
Con este estudio se demuestra que el color y la composición influyen en las emociones que generan las obras de la colección. Los tonos cálidos y las composiciones equilibradas tienden a generar emociones positivas. Mientras que La Cena de Emaús genera un interés contemplativo y reflexivo, obras como El violinista alegre con un vaso de vino evocan emociones más dinámicas y activas, destacando la diversidad de respuestas emocionales que pueden surgir ante diferentes estilos y contenidos artísticos.
Estos hallazgos sugieren que las características visuales específicas de una obra no solo dirigen la atención del espectador, sino que también desempeñan un papel crucial en la generación de respuestas emocionales conscientes e inconscientes.
Esta nueva perspectiva de la colección abre otras líneas de interpretación más allá de su estudio histórico.

Arte, salud y bienestar
Emociones a través del arte ha demostrado que las emociones evocadas por el arte pueden medirse y clasificarse de manera fiable. De este modo, futuras investigaciones y aplicaciones prácticas pueden aprovechar el impacto del arte para mejorar la salud y el bienestar de las personas.
Los hallazgos de este estudio ofrecen una base sólida para explorar aplicaciones en áreas como la educación, la terapia emocional y el diseño de experiencias culturales.