Recuperar la luz. Restauración de El puente de Waterloo, de André Derain
Finalizados los trabajos de restauración, El puente de Waterloo de André Derain vuelve a mostrarse al público en una instalación especial, en la sala 33 de la colección permanente, donde se presentan los resultados del trabajo realizado.
La obra restaurada se exhibe junto con un vídeo explicativo de la intervención llevada a cabo por el equipo de restauración. Durante los últimos meses, se ha desarrollado un proceso técnico de investigación, que ha incluido la identificación de los materiales que componen la obra y la realización de imágenes técnicas, como radiografía y reflectografía infrarroja, que les han permitido estudiar la obra en profundidad. Con estos resultados, han podido conocer el proceso creativo de André Derain y obtener la información necesaria para acometer la restauración con el máximo rigor científico y respeto hacia la obra.
Tras el estudio de la técnica pictórica, se ha llevado a cabo un complejo trabajo de restauración que ha comprendido desde la sutura y el refuerzo del lienzo a la consolidación de la capa de pintura. En ella se han eliminado la suciedad y contaminación, así como el barniz envejecido.
Como resultado, la pintura ha ganado profundidad y ha recuperado la luz vibrante y los vivos colores que caracterizan la obra de este gran pintor.
Lunes: 12:00 - 16:00
De martes a domingo: 10:00 - 19:00
1 de mayo: museo cerrado.
Recursos

La obra de Derain El puente de Waterloo es un conjunto de colores vivos aplicados como un mosaico de pinceladas sueltas que dejan entrever el lienzo con la preparación de color claro como un recurso pictórico innovador.

En esta imagen con luz transmitida se aprecia el reverso de la obra iluminado desde el anverso. Eso nos permite observar cómo atraviesa la luz a través del cuadro y descubrir la estructura de las pinceladas aplicadas por Derain para componer la obra.

Derain empleó un lienzo de lino para pintar la obra El puente de Waterloo, en cuyo reverso podemos encontrar un sello de la prestigiosa marca londinense Winsor & Newton. Durante el estudio técnico, este descubrimiento nos plantea una incógnita: ¿pintó la obra en Londres o se llevó el lienzo a París y allí lo pintó?